miércoles, 14 de febrero de 2018

La novela del escritor Mario R. Acosta: 50º latitud norte, 126º longitud oeste

El escritor mexicano Mario R. Acosta publica su primera novela, 50º latitud norte, 126º longitud oeste, de la mano de Bebookness, el agregador de libros digital. La obra está disponible en las principales tiendas de ebooks del panorama internacional (Amazon, Apple, GooglePlay, Kobo y Barnes&Noble) a un precio de 4,99€.

50º latitud norte, 126º longitud oeste es una novela en la que se denuncia y reivindica el camino que está tomando la Humanidad, invitando al lector a reflexionar sobre ello. La historia se inicia cuando el protagonista, Cleto, un simpático tendero de Santa Catarina, queda atrapado en la lectura de un libro de Historia Universal. A raíz de ello, Cleto se verá inmerso en un profundo racionamiento y se planteará la posibilidad de poner remedio al trágico destino que parece tener la Humanidad, quien se ve envuelta de forma precipitada a inútiles e innecesarias violencias.

Es entonces cuando Clarita, la coprotagonista de la obra, al percibir las preocupaciones de Cleto, le sugiere escribir un libro en el que plasmar sus pensamientos, reflexiones, ideales y soluciones. Tras meditar bien la oferta, decide emprender la aventura de escribir ese libro con la finalidad de ayudar y aportar su propio granito de arena para lograr una sociedad mejor, más justa y con gran valor moral.
Puedes leer más sobre el libro en la ficha de 50º latitud norte, 126º longitud oeste.

domingo, 21 de enero de 2018

‘Patria’, la novela más vendida en España en 2017

La novela de Fernando Aramburu ‘Patria’ fue el libro de ficción más vendido en España en 2017, según los datos de la compañía Nielsen para su análisis ‘Bookscan’, en el que también destaca que la novela histórica, gracias a Dan Brown y Ken Follet, fue el género de más éxito.

Según los datos de Nielsen, Aramburu “conquistó” a los lectores con una trama ambientada en el conflicto vasco, “todo un cambio” respecto a 2016, que lideró ‘Harry Potter y el legado maldito’.
Los últimos trabajos de Brown, ‘Origen’, y Follett, ‘Una columna de fuego’, aparecen justo detrás en el podio de los libros más vendidos durante el año pasado.

También destacan dos libros que ya hicieron aparición en el ranking de 2016: ‘Todo esto te daré’, de Dolores Redondo -cuarto puesto-, y ‘El laberinto de los espíritus’ -quinto-, de Carlos Ruiz Zafón, que salieron a la venta a finales del año anterior.


‘El silencio de la ciudad blanca’, una novela de suspense de Eva García Sáenz de Urturi aparece en el puesto séptimo, “a pesar de que en 2017 salió a la venta la segunda parte de la trilogía” y la lista de los diez más vendidos se completa con Isabel Allende, gracias a ‘Más allá del invierno’; Almudena Grandes, con ‘Los pacientes del doctor García’, y Arturo Pérez-Reverte, con ‘Falcó’.

viernes, 19 de enero de 2018

El arte de Plensa redescubre la poesía de Estellés

Aunque tarden 33 años, “las cosas no se pueden forzar, llegan cuando llegan”, opinaba Jaume Plensa (Barcelona, 1955) esta semana ante la materialización de un proyecto largamente acariciado, desde que en 1984 se instaló un año y medio en un barato sótano de Berlín que convirtió en su estudio. Hoy posa ante un libro de bibliófilo que inaugura el sello ‘Enciclopèdia Art’ de Enciclopèdia Catalana y en el que fusiona su propio arte con la poesía de Vicent Andrés Estellés: unos versos que hace más de tres décadas le sacudieron intensamente cuando en la capital alemena cayó en sus manos, no recuerda cómo, la pequeña edición de Llibres de l’Escorpí del poemario del desaparecido bardo de Burjassot ‘L’Hotel París’ (1973).

“Fue un descubrimiento”, evoca el artista catalán más internacional. Eran 21 poemas “muy sencillos, cortos, pero muy intensos y sensuales, sobre el sexo, el amor, la muerte y la soledad”, que le hicieron ver “a un poeta extraordinario, uno de los mejores en explicar la relación del ser humano con la vida”. Y en aquella humilde edición de pequeño formato –“la poesía, como el perfume, funciona mejor en contenedores pequeños”- realizó varios dibujos y se lo dedicó y regaló a su compañera de entonces y aún de hoy, Laura.  

miércoles, 17 de enero de 2018

Darío Jaramillo ganó el Premio Nacional de Poesía 2017

Darío Jaramillo ganó el Premio Nacional de Poesía 2017. Así lo anunció este viernes el Ministerio de Cultura, quien entrega este galardón.

Con este poemario el autor “evidencia una madurez existencial y poética”, dice el jurado en su acta, integrado por los poetas María Negroni (Argentina), Piedad Bonnett y Nelson Romero Guzmán (Colombia).
“Se trata de un libro que, en la gran tradición de los clásicos, aborda eso que es siempre apenas decible sobre el cuerpo, el erotismo, el alma, la muerte, la herida existencial, para celebrarlo con un tono elegíaco que no rehúye el compromiso del yo ni la emoción tensa de la inteligencia”, agrega el jurado.

“A mí lo que me interesa es alucinar con las palabras”, dijo Jaramillo (Santa Rosa de Osos, 1947) al enterarse del reconocimiento, según informó Mincultura.

Agregó también cómo fueron sus inicios en la poesía y en las letras, que lo dejó prendado desde muy niño.

Los guionistas reclaman un papel más visible

Sindicato ALMA
El guionista cubano Alejandro Hernández recuerda que en el Festival de Málaga de 2005 estrenaba ‘Hormigas en la boca’. Pero cuando se dirigía a la presentación de la película, los miembros de seguridad no le dejaron pasar. «Tuve que llamar al director», recuerda Hernández. Tal era entonces el papel secundario de su gremio. Las cosas han cambiado a mejor, coinciden los guionistas nominados para la próxima edición de los Goya, reunidos ayer en Madrid por el sindicato ALMA, pero no lo suficiente: ahora, al menos, les dejan entrar en los estrenos, aunque salarialmente se encuentran todavía en un nivel muy bajo de la industria del cine.

«Si hay una figura infravalorada en España, ésa es la del guionista», relata Pablo Berger, que ha escrito y dirigido ‘Abracadabra’. «Aunque van teniendo cada vez más influencia, estamos todavía muy lejos de la situación de Estados Unidos, donde se les considera los dueños del tesoro y tienen el mismo poder que otros jefes de primera división», apunta. Junto a Hernández (‘El autor’) y Berger participaron en el encuentro Carla Simón (‘Verano 1993’), Andoni de Carlos (‘Handia’), Paco Plaza y Fernando Navarro (‘Verónica’) y Coral Cruz (‘Incierta gloria’), que no vieron una línea común en los nominados de este año y destacaron la variedad de los textos, además de reflexionar sobre el papel de los guionistas en el resultado de la película. 

«El guionista debe tener una ‘invisibilidad controlada’. La invisibilidad quita presión, pero también es importante que sea ‘controlada’, es decir, que nadie te pueda apartar de la primera línea y que también se te reconozca salarialmente, porque además de ir a la entrega de unos premios, hay que pagarse el traje», subrayó Fernando Navarro. «Hay que hacer un llamamiento a los productores para que valoren a los guionistas», recalcó Pablo Berger.

Carla Simón, directora y guionista de ‘Verano 1993’, la cinta revelación del año en España, recordó que lo más díficil en su película no era caer en un exceso de sensibilidad, sino lo contrario, «que no fuera demasiado fría». «Encontrar la sutileza fue el reto», aseveró. Lo mismo subrayó Navarro respecto a ‘Verónica’, una película de ‘gótico vallecano’, aunque en su caso se trataba de mezclar con gusto el pop, el terror y la comicidad. En ese punto del equilibrio incidió Berger: «Contar historias es un ejercicio de funambulismo. Estamos en la cuerda floja y sabemos que la película funciona cuando el espectador dice: ‘Se va a caer’. Ahí está la emoción».

viernes, 12 de enero de 2018

Entrevista al poeta y pianista Ángel Álvaro Martín del Burgo


Y en el aire, los adioses, primer libro de poemas de Á. Álvaro Martín del Burgo, hace cuestión poética del mundo de ese ser que por esencia se encuentra siempre ya en despedida, el hombre. Se canta a la muerte para poder ser certero con la vida, para dejarla advenir y soportarla jubilosamente como ella es, o como la hacemos.

Este cancionero, mediante un recorrido estético de alusión que va destilando a una vez emoción y significado, hace comparecer el hacerse del hombre y de su mundo —espacio poliédrico de claroscuro, siempre reinventado—. Así, el lector encontrará una insistencia poética por igual en el sentimiento de nostalgia, en el deseo y la pena, en el absurdo y la condición humana de «haber de marcharse», en el contento de vivir o, en fin, en todo aquello cuanto nos atañe.


En Back Sapce hemos tenido la oportunidad de charlar con este joven brillante y disfrutar de su enorme bagaje cultural.
 
Recientemente ha llegado a las librerías de toda España su primer poemario Y en el aire, los adioses” (editorial Cuadernos del Laberinto), del que ya se habla mucho por lo sorprendente de su temática y la originalidad en el tratamiento de los versos. ¿Cómo fue el proceso de creación y cuál es la piedra angular de este anaquel de poesía?
 Y en el aire, los adioses nace en una temporada intensa de once o doce meses, si bien hay poemas de un tiempo muy anterior. Muchos son poemas de verano, aunque allí suenen el otoño y el invierno. Aún con todo, el libro de poemas busca enraizarse como un ciclo, con un sentido de viaje de principio a fin. Así, la propia gramática y estructura del libro dan cuenta de la cuestión del poemario: el recorrido poético, en su camino de emoción y significado, quiere hacer comparecer el hacerse del hombre y de su mundo. Pone en juego sus límites y fronteras, enfrenta los ciclos, las estaciones, las generaciones, el ser y la muerte sobre los ejes cardinales del tiempo y el mundo.

¿Qué ha intentado reflejar con el título “Y en el aire, los adioses”?
El aire es el aliento del hombre, es la respiración; es vida. Pero en cada soplo hay un adiós, ligero y definitivo. Estamos siempre ya marchándonos, vivir se hace en retirada. Y es que el hombre es hombre sólo en su propio hacerse cargo de la muerte, en su propio saberse como un ser siempre ya en despedida. La muerte no es un instante último acabando una secuencia de momentos. Muy al contrario, la muerte es simplemente un situarnos en el tiempo, como una vivencia fundamental que carga de sentido retrospectivamente cada momento, y así nos abre el ser, la finitud y el mundo. Cantamos a la muerte para ser certeros con la vida, para "bienvenirla", para ahondarla. Debe haber mucha alegría en todo esto: saberse mortal, rumiar el propio ser, habitar el mundo y hacerse cargo de la vida y su claroscuro. El hombre cayó del Paraíso por tomar el fruto prohibido, que le daba conocimiento entre otras cosas de su condición mortal, y vino a parar a un lugar más encantador, la tierra, donde debe bracear la vida, la libertad, la palabra y el tiempo, que son temibles y trágicos, pero bellos. Y en el aire, los adioses: no se puede explicar, pero aquí hay mucha calma y quizá contento, casi esperanzado.




Sorprende su biografía repleta de éxitos y logros con tal solo 20 años: poeta, pianista profesional, primer premio en la Olimpiada Filosófica de la Comunidad de Madrid… ¿Es su vida la cultura, el arte en general?
Al Arte le dedico mi tiempo y amor porque en él me siento nativo y porque hay tanto que nos ofrece. Pero yo no lo he escogido, ni creo que se pueda tener sensación de "ser artista" (como sí en cambio se pueden tener la ingeniería o la historia por oficios, ser profesional en ellas), porque, por mucho que encontremos, todo está siempre por buscar. La técnica sí se aprende y estudia, como una ciencia, que se lo pregunten a cualquier músico, pero lo esencial, lo que ya no es artesanía sino arte, eso está siempre por hacer y no acaba, ni nosotros podemos quedar satisfechos. Si dices "ya está, soy artista...", entonces estás muerto, y además no has hecho arte, porque el arte debe siempre repetirse, y es frágil o breve y está por hacer, al fin y al cabo el arte es un viajar del hombre que hay que seguir haciendo mientras sigamos siendo.  "Vivo dedicado al arte", eso en cambio sí puede decirse, con humildad y algo de nostalgia. El arte enseña a entender la vida y la vida enseña a hacer arte, aunque sus leyes son distintas y conviene no confundirlas, preservar esa distancia entre la máscara (o el espejo) y lo enmascarado.

Su faceta de músico queda reflejada en muchos de sus poemas, dedicados a grandes compositores, pero además se siente en el ritmo interior de los poemas ¿Qué opina de la métrica y la rima en pleno siglo XXI en donde parece que están denostadas?
Para poder hacer algo valioso, todo poeta (o músico o pintor, etc.) debe encontrar su propio estilo, su voz propia, mirando o no a su época y a sus compañeros contemporáneos, pero absolutamente libre de ellos y de todo. Algunos artistas descubren pronto su idioma, otros nacen en él, como Bach, otros encuentran muchas etapas y estilos, como Picasso o Stravinsky. Yo no creo en las corrientes, en Arte no hay verdades absolutas: cada obra, si es verdadera, debe ser una belleza o un significado en sí misma. Lo que quiero decir es que no me planteo si en el sXXI o en el sXXXVII pueda o deba haber métrica o rima, igual que no me planteo si la música debe ser tonal. La estética, el estilo, deben adecuarse al contenido que cada uno busque, deben darle forma, ser su forma adecuada. Y eso es infinito, debería ser único seguramente ya no sólo en cada artista, sino casi en cada obra. Según el lenguaje o el significado que uno busque, recurrirá a una estética u otra. Yo por ejemplo he recurrido a la rima asonante y al ritmo de verso menor en poemas de alma popular, casi folclórica, porque al final el ritmo y la medida son en su origen técnicas de las tradiciones orales, son recursos para facilitar la memoria y, por tanto, la transmisión.

¿Cuál es su gran ilusión?
Dos cosas me hacen feliz. Una, los lugares bellos, viajar. La otra, la gente buena. Me he cansado de los inteligentes, de los capaces, de los excelentes y de los talentosos. Ya sólo busco acompañarme de personas bondadosas, porque al final ellas tienen la lucidez, que es lo único valioso que puede salvarnos. Eso tiene que ver con la sensibilidad pero no con la erudición, he conocido gente mayor sabia y certera que apenas sabía leer.

Sabemos, además, que es usted un gran aficionado al cine. Recomiéndenos una película actual que le haya impresionado. ¿Y un libro de poesía también contemporáneo?
Ya que hablábamos de poesía, Paterson, una película reciente de Jim Jarmusch, que se hace en las lindes de la poesía y la vida, en el valor de lo cotidiano, la sencillez y lo esencial que nos hace. Paterson es el personaje, es la ciudad (el lugar o el mundo que el hombre habita), es el poeta, son los días y es el poema. Entre medias de todo eso quedamos nosotros, como una bella canción.
Sobre poesía nueva, quiero mencionar tres libros muy recientes por el cariño que les tengo, por haber seguido su curso, haberlos visto nacer. Dónde la muerte en Ámsterdam, de mi madre, Ángela Martín del Burgo, cuya literatura me encaminó. Miradas de luna y Tambores, de Ana Pazpatti, poesía fuerte y propia. Cuatro tintas del aire, de Ernesto Uría: reinventar la poesía amorosa, explorar al hombre, ser en el otro.


¿Cómo definiría la poesía?
La poesía es una canción de máscaras, certera porque recorre los paisajes interiores y porque en ella el hombre es reconocible más que en ninguna otra tierra, pero llena de misterio y de silencios que a veces atisbamos.



Á. Álvaro Martín del Burgo
 (Bilbao, 1996) se dedica a la filosofía y al Arte: música y literatura.
Como pianista ha actuado en salas como el Auditorio Nacional, los Teatros del Canal, el Auditorio Ciudad de León, etc., tocando como solista con orquestas como la O. Sinfónica Amaniel y la Joven Orquesta Leonesa (JOL)-Joven Orquesta Provincial de Málaga (JOPMA). Ha sido galardonado como Pianista solista clásico premiado por la Fundación Miguel Ángel Colmenero, y ha recibido premios en el Concurso al talento de la Fundación Katarina Gurska, el Concurso Nacional de Jóvenes Pianistas Ciudad de Albacete (Juventudes Musicales), el Premio Internacional de Interpretación Great Composers Competition, el Concurso Ciutat de Carlet o el Premio de Honor Amaniel.

Estudiante de Filosofía, ha obtenido el primer premio en la Olimpiada Filosófica de la C. de Madrid. Ha publicado ensayo en la revista Paideía y en la ed. Incipit Philosophia, así como ha colaborado en antologías colectivas de poesía (editorial Cuadernos del Laberinto, etc.). Concibe la literatura y la música como espacios de inmersión, de apertura: una búsqueda de autenticidad que incite al sentimiento destilando significado. 


Á. Álvaro Martín del Burgo. "Y en el aire los adioses".
Editorial Cuadernos del Laberinto.Madrid, 2017
Coleccción ANAQUEL DE POESÍA, nº 70
I.S.B.N: 978-84-946862-1-4 • 94 páginas • 10€  


miércoles, 10 de enero de 2018

El habitante del tiempo (de Diego Agúndez): un paseo por la eternidad

 
Diego Agúndez: El habitante del tiempo
Cuadernos del Laberinto, Madrid 2017
Coleccción ANAQUEL DE POESÍA, nº 76
I.S.B.N: 978-84-947595-4-3 • 78 páginas • 10€
Más información:
 
 
“El habitante del tiempo” es el segundo libro de Diego Agúndez, un conjunto de 55 poemas que acaba de publicar Cuadernos del Laberinto, quienes también editaron el primero “Acto de creación” en edición bilingüe en 2016.

Todo, nos recuerda, se renueva sin cesar. Unos mortales crecen, otros decrecen, y en un corto lapso las generaciones van sucediéndose y se pasan, igual que corredores, la antorcha de la vida. 

Sic rerum summa novatur semper, et inter se mortales mutua vivunt: augescunt aliae gentes, aliae minuuntur, inque brevi spatio mutantur saecla animantum et quasi cursores vitai lampada tradunt.


“El habitante del tiempo” desarrolla, pues, un peregrinar por el pensamiento humano y su lugar en el universo con una mirada profunda, caustica y versos de muy bella fractura donde el poeta contempla su mundo y el devenir. Lo sé porque alguna vez, / mientras iba tanteando, / he sentido un calor como de alguien / que tampoco decía nada.
O el excepcional poema Esferas, como símbolo del raquitismo de la visión humana ante la enormidad del cosmos:

13. ESFERAS
(Cada uno de nosotros sabrá lo que tiene que hacer)

Forjan las nubes de tu atmósfera onírica
traviesas capas de humedad y frío
y aunque el horizonte es una ilusión sin bordes
y no está claro cuánto podrás ver,
constante y absoluta como la velocidad de la luz
marcha, paso a paso, tu esperanza.

Las cosas son como las miras
pues no tienen más centro que tú mismo.
Pudieran todos los planetas propios
estar a punto de caer jugando sobre ti,
pero tú a nada renuncies
a la busca de los negros agujeros lejanos
por si estuvieran los dioses aguardándote, dentro.

Aguardándote con la vista puesta en ti,
mientras marchas por el arcén de la pista
acumulando sueños
y columpiándote apenas en la sierra;
si volvieras a casa, como todas las noches,
con las manos vacías,
sea.

Dando por cierta la manera en la que el poeta ruso Yevgueni Yevtushenko define a la poesía (la educación de la delicadeza en la percepción del mundo), hemos entonces de reconocer que Diego Agúndez, periodista en la Comisión Europea en Bruselas, es certero en su visión de lo que el ser humano debe trasmitir y que su nuevo libro “El habitante del tiempo” nos educa en la delicadeza para percibir el mundo y el tiempo.

(Ricardo Castilla Drog)