miércoles, 10 de enero de 2018

Ojalá nos perdonen, de A. M. Homes

Retrato fiel y descarnado de la sociedad norteamericana actual, encarnada en la familia Silver y su círculo social más cercano.
Se trata de un relato lineal, en el que la acción transcurre durante un año, de una fiesta de Acción de gracias a la siguiente, narrado por Harry, el protagonista, con un estilo elaboradamente sencillo.

La trama te atrapa desde el comienzo, con una sucesión de acontecimientos sorprendentes y disparatados, en una especie de tragicomedia.

Los personajes presentan un rasgo común; al principio son seres ausentes, sin personalidad, y con el tiempo van sufriendo una metamorfosis: así Harry Silver, el protagonista, que es la antítesis del héroe americano, se convertirá en un hombre fuerte y resolutivo; los niños, que al principio son seres sin presencia, se revelarán como personas complejas, al igual que Cheryl, un ama de casa obsesionada con el sexo, a la que Harry conoce por Internet y que será su única amiga.

Y es este proceso que sufren los personajes, junto con el interés de la trama, lo que te hará disfrutar enormemente de esta lectura.

Me atrevería a situar a la autora junto a los mejores escritores norteamericanos contemporáneos, en la línea de Philip Roth, Cormac McCarthy, Thomas Pynchon o Don DeLillo, quien por cierto aparece varias veces en la novela; es a este último al que más me recuerda, en su estilo y en la constante presencia de la política y el sexo, aunque A. M. Homes le añade un toque de tierna ironía, que en Don DeLillo es casi sarcasmo.

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